EM Secundaria Progresiva

La Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva se alcanza cuando el grado de discapacidad persiste y/o empeora entre brotes. Este tipo de Esclerosis Múltiple puede aparecer después de una fase remitente-recurrente del proceso y se considera una forma avanzada de la EM. Entre un 30 y un 50% de los pacientes que sufren inicialmente la forma remitente-recurrente de la EM, desarrollan la forma secundaria progresiva. Esto se da tras un período de tiempo que depende de la edad de inicio y que suele ocurrir entre los 35 y los 45 años. La EM secundaria progresiva se caracteriza por una progresión continua con o sin recidivas ocasionales, remisiones poco importantes y fases de estabilidad.

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EL PASO A LA EM SECUNDARIA PROGRESIVA

Según datos de la organización MS Society, en un plazo de 10 años aproximadamente el 50% de las personas con Esclerosis Múltiple Remitente-Recurrente hará la transición a EM secundaria progresiva. En 25 años ese porcentaje escala hasta aproximadamente el 90%. Entre el 10% y 30% de las personas con EM Remitente–Recurrente puede llegar a presentar una forma más leve de la enfermedad y, aun cuando transcurran décadas desde el primer brote, mantener niveles de independencia muy altos.

¿CÓMO SABER QUE SE HA LLEGADO A LA EM SECUNDARIA PROGRESIVA?

Para los profesionales sanitarios es complejo saber cuándo una persona ha hecho la transición de una forma a otra de la enfermedad. El propio paciente será la principal fuente de información. Hay que tener en cuenta que la forma progresiva secundaria se caracteriza por la menor ocurrencia de brotes. Incluso en algunas personas estos pueden desaparecer.

Lo que sucede es que el deterioro y la discapacidad no se deben a los episodios de inflamación, sino a la neurodegeneración, que parece tener una evolución independiente de los brotes. Al inicio de la enfermedad predomina la inflamación, pero alrededor de los 15 años esta comienza a tener menor protagonismo y los daños que se observan son fruto de la neurodegeneración, es decir, del deterioro y pérdida de fibras nerviosas.

Esto último es lo que hace tan complejo tratar la EM secundaria progresiva: existen fármacos para controlar la inflamación, pero no existen medicamentos capaces de revertir la neurodegeneración o tan siquiera frenarla.